En una decisión histórica y rodeada de polémica, el Congreso de Michoacán aprobó este miércoles la prohibición de las corridas de toros, convirtiéndose en el séptimo estado del país en vetar este tipo de espectáculos por considerar que promueven la violencia y el maltrato animal.
Con 19 votos a favor, 9 en contra y 8 abstenciones, el Pleno avaló reformas a los artículos 67 y 68 de la Ley de Derechos, Bienestar y Protección de los Animales, impulsadas por la diputada Giulianna Bugarini, del partido Morena. La medida excluye de la prohibición a prácticas como la charrería, los jaripeos y las peleas de gallos, que seguirán reguladas bajo sus respectivos reglamentos.
“LA CULTURA DEBE EVOLUCIONAR SIN SANGRE”
Durante la sesión, Bugarini defendió la iniciativa señalando que las corridas de toros representan un mensaje nocivo para la sociedad. “No buscamos borrar tradiciones, sino transformarlas. La cultura debe evolucionar sin sangre”, expresó ante un recinto dividido y en medio de fuertes tensiones.
El debate legislativo se extendió por casi dos horas, con intervenciones encendidas de legisladores a favor y en contra. Baltazar Gaona, del Partido del Trabajo, solicitó posponer la votación argumentando que la medida podría generar pérdida de empleos y poner en riesgo la subsistencia del toro de lidia. La moción fue rechazada por la mayoría.
En contraste, la diputada Sandra Arreola, del PVEM, respondió que la prohibición no afecta la crianza de estos animales, y aseguró que el bienestar animal debe prevalecer sobre intereses económicos o culturales.
SE PROHÍBEN ESPECTÁCULOS CON DERRAMAMIENTO DE SANGRE
Con la reforma aprobada, queda estrictamente prohibido organizar, promover o permitir espectáculos públicos o privados donde se incite a la violencia entre animales o se provoque su sufrimiento, derramamiento de sangre o muerte, lo que incluye corridas de toros, novilladas, encierros y espectáculos similares.
Las sanciones para quienes incumplan la normativa incluyen multas económicas de hasta mil Unidades de Medida y Actualización (UMA), clausura temporal o definitiva de recintos, y la cancelación de permisos o licencias, con agravantes para reincidentes.
PROTESTAS DENTRO Y FUERA DEL CONGRESO
La votación se dio en un ambiente social polarizado. Dentro del Congreso, animalistas y defensores de la tauromaquia se enfrentaron con gritos, pancartas y consignas cruzadas. “¡Toros sí, toreros no!” y “¡Cayeron los muros de las plazas de toros!”, gritaban unos; “¡Respeto y libertad a nuestras tradiciones!” y “¡Nos vemos en las urnas, diputadas!”, respondían otros.
Una mujer vestida de rojo increpó a los legisladores llamándolos “ignorantes”, mientras que fuera del recinto, toreros, charros y criadores marcharon acompañados de caballos, vestidos con sus atuendos tradicionales. El cruce de acusaciones entre manifestantes derivó en insultos y enfrentamientos verbales que por momentos requirieron ser contenidos por los organizadores.
UNA TENDENCIA CRECIENTE EN EL PAÍS
Con esta decisión, Michoacán se une a Sonora, Guerrero, Coahuila, Quintana Roo, Sinaloa y la Ciudad de México, donde también se han vetado las corridas de toros o espectáculos taurinos que impliquen maltrato animal. El movimiento en favor de los derechos animales sigue ganando terreno legislativo, en medio de un debate nacional entre la preservación de las tradiciones y el avance de nuevas sensibilidades sociales.