La decisión del presidente de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, de acudir a la Casa Blanca para reunirse con Donald Trump no representa una rendición política frente a Washington, sino una demostración de pragmatismo y capacidad geopolítica que hoy ningún otro país latinoamericano posee.
Así lo afirmó en entrevista con Exprés, el académico de la División de Estudios Internacionales del CIDE, Carlos Heredia Zubieta, quien consideró que el encuentro también exhibe las limitaciones de México frente a Estados Unidos en un contexto marcado por presiones comerciales, seguridad, narcopolítica y casos criminales en ciernes.
“No importa que, en teoría, Trump y Brasil estén enfrentados ideológicamente; el intercambio entre ambos es el de dos líderes con capacidad de negociación y presión. Brasil juega en otra liga”, resumió al compararlo con México.
Heredia consideró que la reunión entre Lula y Trump deja una lección política para América Latina: la relación con Washington exige visión de Estado, capacidad de negociación y pragmatismo, más allá de afinidades ideológicas o posiciones partidistas.
BRASIL, CON AUTONOMÍA
Para el especialista, aunque Lula da Silva y Claudia Sheinbaum comparten ciertas coordenadas ideológicas, eso no representa necesariamente una alianza política sólida entre ambos gobiernos.
La diferencia central, explicó, está en el peso internacional de Brasil.
“Salvo China, hay muy pocos países que pueden decirle ‘no’ a Trump y entre esos está Brasil”, sostuvo el experto.
A diferencia de México, Brasil cuenta con relaciones geopolíticas diversificadas, presencia diplomática global y una política exterior construida como estrategia de Estado, independientemente del partido que gobierne.
“Brasil no depende económica y políticamente de Estados Unidos como México. Trump no puede amenazarlo como sí puede hacerlo con otros países”, señaló.
Heredia recordó que Brasil mantiene una presencia diplomática fuerte e interlocución permanente con potencias globales como China, India y la Unión Europea.
“Lula habla con Xi Jinping, con Modi y con muchos otros gobernantes. México no tiene esa interlocución para equilibrar relaciones”, apuntó.
NEGOCIAR NO ES CEDER
Ante las versiones que interpretan la visita de Lula como una señal de repliegue político frente a Trump, Heredia rechazó esa lectura.
Explicó que ambos líderes actúan bajo una lógica pragmática. “Lula tiene mucha experiencia internacional”, afirmó.
Incluso con profundas diferencias ideológicas, Brasil mantiene capacidad para negociar directamente con Washington sin renunciar a sus propios intereses estratégicos.
“Tiene una agenda ambiental que choca frontalmente con la de Trump, pero aun así puede sentarse a negociar”, explicó.
El académico consideró que la autonomía geopolítica brasileña es resultado de décadas de continuidad institucional en política exterior.
“A diferencia de México, Brasil sí tiene una estrategia geopolítica propia que trasciende el signo político del gobierno en turno”, indicó.
MÉXICO CON MENOR MARGEN
Carlos Heredia advirtió que el escenario es más complejo para México.
A casi dos años del inicio del gobierno de Claudia Sheinbaum, Donald Trump todavía no sostiene una reunión formal de trabajo con la presidenta mexicana, pese a que ya se reunió con prácticamente todos los gobiernos del G20.
“El 1 de octubre se cumplirán dos años del gobierno de Sheinbaum y Trump ya se entrevistó con todos los gobiernos del G20, excepto con México”, señaló.
Heredia consideró que la relación bilateral enfrenta crecientes tensiones por las acusaciones desde Estados Unidos sobre presuntos vínculos entre políticos mexicanos y el crimen organizado, además de la presión comercial y de seguridad.
“El fiscal Blache anunció que vienen más acusaciones contra políticos mexicanos por vínculos con el narcotráfico. Cada vez se complica más”, advirtió.
MENSAJE PARA AL
Para el académico, el hecho de que Trump reciba a Lula, pese a sus diferencias ideológicas, también envía un mensaje político claro hacia América Latina.
Washington reconoce en Brasil a un actor con capacidad real de negociación y autonomía estratégica.
México, en cambio, enfrenta una relación mucho más asimétrica debido a su dependencia económica y geográfica con Estados Unidos.