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LA GRIETA ENTRE PVEM Y MORENA SE ENSANCHA
14/04/26 | 22:14 | Por: Redacción
Hace varias entregas advertimos aquí que, apenas terminara el periodo vacacional, la guerra por la gubernatura de San Luis Potosí iba a comenzar más abiertamente. Y no hubo que esperar demasiado. El lunes 13 de abril, el PVEM convirtió al estado en plataforma de arranque rumbo a 2027, con su dirigencia nacional, liderazgos de la segunda circunscripción y hasta la apertura de una oficina del partido en la capital potosina.

Fue un acto de fuerza cuidadosamente montado para que el mensaje no se quedara en San Luis.  

 

Porque lo que se dijo desde aquí estuvo fuerte. Karen Castrejón afirmó que el Verde está listo para competir, para ganar y para ir solo, “que es lo que nos está pidiendo la gente”.

 

Arturo Escobar apretó todavía más la fraseología: si no hay condiciones de coalición, advirtió, irán “con todo y contra todos” para retener la gubernatura.

 

El Verde decidió recordarle a Morena que no se siente acompañante, sino dueño de un bastión.  

 

La senadora Ruth González se encargó de remachar la idea. En entrevista este martes dijo que Morena no figura ni tiene preferencia electoral en San Luis Potosí, recordó que fue tercera fuerza en 2021 y que cayó al cuarto lugar en 2024, y remató que al partido guinda todavía le faltan “muchos años” de trabajo en el estado.  

 

De paso, insistió en que el PVEM tiene fuerza para ganar solo. No se destapó formalmente, pero tampoco hizo el menor esfuerzo por esconder hacia dónde empuja el guion.  

 

Por eso el episodio de San Luis merece leerse en su dimensión completa. Sí, tiene un significado local evidente: Ruth se perfila, Gallardo quiere conservar el control de la sucesión y el Verde presume una hegemonía que Morena no ha logrado construir en la entidad.  

 

Pero también tiene una lectura nacional más áspera: el partido del tucán escogió precisamente el caso más incómodo para la narrativa oficial de Morena, el de una sucesión con apellido conocido, para enseñar dientes en pleno debate sobre el antinepotismo.  

 

La presidenta Claudia Sheinbaum impulsó la reforma para cerrarle la puerta a esa práctica, aunque la entrada en vigor constitucional se recorrió a 2030; Morena, además, decidió aplicarse a sí mismo el candado desde 2027. Así que el mitin potosino sonó a desafío calculado.  

 

Pero hay algo raro: el tono de Ricardo Gallardo no fue tan rudo.  

 

Mientras la dirigencia nacional hablaba de ir solos y contra todos, el gobernador se movió más en la lógica de estructura, crecimiento y metas: presumió que el Verde podría superar los 700 mil votos en el estado y que suma alrededor de 650 mil afiliados. Es decir, Gallardo habló como jefe político que quiere mostrar músculo, no necesariamente como aliado en vísperas de declararle la guerra total a Morena.  

 

Y Ruth, aunque endureció el discurso, tampoco terminó de dar el paso definitivo. Por eso la escena deja esta sensación: los que más suenan a ruptura son los nacionales; los locales, en cambio, todavía parecen medir cada palabra para no dinamitar el puente con la Cuarta Transformación.

 

Después de revisar lo dicho ayer por Karen Castrejón, por el gobernador y por Ruth González, así como la entrevista de hoy de la senadora, a quien esto escribe le parece que tal vez los mandamases nacionales del Verde están llevando al gallardismo a bailar una pieza que no compusieron del todo en San Luis.  

 

Tal vez empujan la ruptura porque necesitan presionar a Morena y, de paso, al gobierno de Claudia Sheinbaum por razones que todavía no terminan de decirse en público.  

 

¿Será solo una impresión? Puede ser. Pero, por ahora, no se ve a Gallardo ni a Ruth como dos políticos ansiosos por romper con el partido en el poder; se ven como actores locales obligados a acompañar una jugada nacional que todavía no saben si les conviene llevar hasta el final.  

 

¡GALINDO CONTRA EL PROYECTO VERDE EN SLP? 

 

Si la tensión entre el PVEM y Morena se profundiza, uno de los principales beneficiarios será Enrique Galindo, porque una elección con el oficialismo dividido cambia de inmediato el tablero y eleva sus posibilidades.  

 

Por eso vale la pena mirar un detalle que parece mínimo pero no lo es. Galindo, que desde 2021 se había movido con formas cautelosas, evitando el choque directo con el poder estatal, cambió de tono y decidió devolverle públicamente los ataques al diputado Fernando Gámez Macías, a quien señaló por una campaña de desinformación sobre el tema del agua. Fue una contestación frontal a un personaje que lo ha golpeado desde hace tiempo desde trincheras políticas y legislativas.  

 

Antes de llegar al Congreso fue director de la Comisión Estatal del Agua, desde donde también lo atacaba. 

 

¿Estamos ante una simple respuesta coyuntural o ante la primera señal de que el alcalde de la capital ya empezó a comportarse como algo más?  

 

Lo malo para el alcalde es que él mismo es quien sale a dar la cara y a defenderse de los ataques, mientras que sus funcionarios no se desgastan, porque algunos de ellos hace tiempo que optaron por no trabajar. 

 

Mañana entraremos de lleno en ese escenario: el de una eventual participación de Enrique Galindo como candidato a la gubernatura contra el proyecto del PVEM en San Luis Potosí.

 

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