En la antesala del Mundial 2026, el futbol mexicano encuentra una nueva cancha: la pantalla grande. Un portero muy improbable llegó a cines este 14 de mayo y busca conectar con la afición a través de una historia entretenida y emotiva, que involucra a figuras clave del ecosistema del balompié nacional.
En entrevista exclusiva para Exprés, el director potosino Mike R. Ortiz nos habla de este gran proyecto.
¿Qué es lo que más disfrutas de hacer cine?
La posibilidad de contar historias que promuevan valores y que conecten emotivamente con la gente. En mi caso muy particular, me parece que el cine tiene ese potencial de dejar mensajes, un legado que, idealmente, si es familiar —por mis gustos y el tipo de contenido que me gustaría promover— es lo que más disfruto. El momento en el que estoy pensando en una historia y luego veo que está hecha, que cobró vida, es sumamente satisfactorio.
¿Cómo nace la película Un portero muy improbable?
Son dos pilares para responder esto. El primero es que, siendo año del Mundial de futbol, y más aún siendo México país anfitrión, queríamos aprovechar esa atención mediática. He tenido la fortuna de recibir la confianza de futbolistas como Raúl Jiménez, Duilio Davino, Marco Fabián y Joaquín Beltrán, que han creído en la historia y en la visión del estudio de promover valores.
Eso me conecta con el segundo pilar: cuando uno hace cine busca contar una historia distinta, y eso es un reto muy complicado, porque ya se han contado muchas cosas; es difícil innovar. Entonces, la mayoría de las historias de futbol casi siempre son sobre los delanteros que meten los goles y se llevan las palmas; sin embargo, los porteros son igualmente importantes: si te equivocas, inmediatamente se refleja en el marcador.
Quería alejarme un poco de lo épico que suelen ser las películas de futbol e irme a lo emotivo. A mí me ha tocado convivir con la comunidad autista de cerca y me cambió la vida para bien; me hizo más empático, más sensible a las diferencias. Por eso vi como una muy buena idea que este portero, Martín —nuestro protagonista—, que es brillante matemáticamente y puede anticipar las trayectorias de tiro parabólico de los balones, se destacara en el futbol gracias a esa diferencia, a pesar de sus particularidades y de todas las adversidades que enfrenta en la historia.
¿Por qué abordar temas como el espectro autista?
Cuando escribes de corazón, generalmente la audiencia conecta. Hay una frase que me gusta mucho de Guillermo del Toro: dice que cuando tú estás escribiendo algo y te da risa o te dan ganas de llorar, y después la gente ve tu historia y tiene esa misma reacción, quiere decir que el corazón que le pusiste se está percibiendo a cuadro.
La historia de Martín genera mucha empatía y es uno de los valores que más se necesitan. Estamos en una época en la que la gente es intolerante en redes sociales, se pelea por la menor tontería y promover empatía me parece fundamental.
¿Qué opinas de que el cine potosino esté teniendo mucho movimiento?
Mucha satisfacción. Generalmente, la industria ha estado siempre concentrada en la Ciudad de México. Nosotros, por ejemplo, en el estudio donde yo participo, estamos basados en Guadalajara, aunque soy potosino. El empuje que traemos es empezar a vincularnos y conectar con talentos de todo el país.
Un portero muy improbable estuvo principalmente grabada en Guadalajara, pero también tuvimos algunas locaciones en Monterrey, Ciudad de México y San Luis.
La verdad es que se ve que hay una comunidad con muchísima voluntad de colaborar, de que el sol salga para todos, y eso es un toque bien bonito, bien emotivo.