La intérprete de 28 años le dijo a Vanity Fair que ella tomó "la peor decisión" de su vida tras tener a su hijo, Angelo, que tiene ahora 4 años.
Reveló que eventualmente tuvo que pasarse algún tiempo a solas para poder sobreponerse a una depresión postparto.
Adele confesó que decidió beber menos y dejar de fumar.
"Tener una resaca con un niño es una tortura", advirtió.