El 23 de octubre quedó establecido como el Día de la y el Artesano Mascarero Potosino, una fecha dedicada a reconocer a quienes mantienen viva la tradición de tallar máscaras utilizadas en celebraciones y danzas populares de San Luis Potosí.
Estas piezas tienen un papel fundamental durante el Xantolo, festividad de la Huasteca en la que los danzantes portan rostros tallados en madera para representar a personajes vinculados con la muerte, la vida y las creencias de las comunidades. Entre ellos figuran el diablo, la muerte, la mujer embarazada y el vaquero, cada uno con un significado particular dentro de las comparsas.
Las máscaras también forman parte de una tradición en la que los vivos reciben simbólicamente a sus difuntos mediante la música, el baile y la celebración. Su uso representa, además, una forma de protección y libertad para quienes participan en las danzas.
Detrás de cada pieza hay un proceso artesanal que exige paciencia y precisión. Elaborar una máscara puede tomar entre 10 y 15 días, con jornadas de hasta 12 horas. Para dar forma a los rostros se emplean maderas como peluche, cedro y tulipán de la India, además de baqueta de res en algunos acabados.
En comunidades como Chapulhuacanito, en Tamazunchale, y San Martín Chalchicuautla, el trabajo de los mascareros forma parte de la memoria colectiva. Sus creaciones no solo acompañan las festividades, sino que transmiten conocimientos, símbolos e historias entre generaciones.