Una marcación del árbitro generó que los ánimos subieran de tono, hasta llegar a una persecución y a los golpes en el futbol de la primera división de Etiopía. Un gol validado hizo que uno de los equipos se fuera adelante. De inmediato, se le fueron encima para tratar de que cambiara su decisión, corrió unos metros, empujó a un jugador, pero no paraban los alegatos.