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Sección: Vida
¿Existe un calzado considerado ideal?
31/10/21 | 11:14 | Por: Redacción
Lo cierto es que debería partir de una horma personalizada.
Punto de apoyo de todo nuestro cuerpo con el suelo, cada uno de nuestros pies posee 26 huesos, 33 articulaciones y más de 100 tendones, músculos y ligamentos. Nuestros pies nos hacen únicos y si nos 
miramos el pie derecho y el izquierdo es posible que apreciemos diferencias entre ellos.

Además, esta parte de nuestra anatomía es una de las primeras en avisarnos de que tenemos un problema de irrigación o de retorno venoso.

“Los pies son el único punto de apoyo contra el suelo y la forma en la que este apoye va a tener una relación directa con posibles lesiones en otras partes del cuerpo como la rodilla, cadera o columna. A nivel muscular también tiene mucha importancia, ya que una parte importante de los músculos de la pierna tiene una de sus inserciones en el pie de forma que la manera de pisar o la propia geometría del pie tiene mucho que ver con determinadas sobrecargas musculares”, nos explica Víctor Alfaro, director general de Podoactiva y podólogo del primer equipo Real Madrid CF.

Nuestros pies están configurados para que podamos andar, correr y saltar sin necesidad de usar calzado alguno. Sin embargo, tal y como nos cuenta el doctor Ángel de la Rubia, miembro de Top Doctors, “a lo largo de la historia, el hombre ha sentido la necesidad de protegerlo de las inclemencias meteorológicas y de la agresión del terreno. Paradójicamente el uso y abuso de calzado a lo largo de los siglos ha provocado cierto debilitamiento en la musculatura propia del pie, de modo que muchas personas no pueden mover libre e independientemente los dedos de sus pies”.

Entonces, si el uso de zapatos nos debilita los pies ¿no sería más conveniente ir descalzos por la vida? Los podólogos están de acuerdo en que andar descalzos de forma ocasional o incluso un rato cada día en casa y siempre que no se haga sobre superficies duras como el mármol o el terrazo, ya que se impacta demasiado sobre las articulaciones, es beneficioso. Alfaro nos cuenta que entre las ventajas de esta práctica están mejorar la función de la musculatura intrínseca del pie; de la propiocepción, que es el sentido gracias al cual detectamos el movimiento y la posición de las articulaciones, así como de la circulación del retorno venoso. Esto último se consigue especialmente caminando por la arena de la playa o la hierba.

¿EXISTE EL CALZADO IDEAL?
“No existe un zapato ideal para todos los ciudadanos, ya que su estructura debería partir de una horma personalizada, que tenga en cuenta, además del largo del pie, su anchura y altura del empeine, para optimizar el ajuste y evitar movimientos de traslación dentro del zapato”, nos cuenta de la Rubia. Si nos centramos en un calzado fisiológico, el doctor dice que “debería ser de piel natural, transpirable, con ajuste mediante cordón o velcro, de pala lo suficientemente ancha para permitir la libre movilidad de los dedos y contrafuerte que agarre con firmeza el talón, para evitar lesiones por inestabilidad. La suela debe tener propiedades antideslizantes, con buen agarre, tracción y amortiguación, de goma en invierno y de suela transpirable para los meses estivales”.
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