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Sección: Cultura
La Torre de 800 años
28/02/21 | 11:37 | Por: Agencias
La primera piedra de la construcción se colocó en marzo de 1220 y se ha convertido en un sitio icónico del lugar.
“La Torre ha sobrevivido porque fue construida deprisa, pero bien”. Es una frase de Virginia López, una experta en patrimonio de la ciudad española de Sevilla que cuenta los secretos de la Torre del Oro con la soltura que le da conocer el monumento como la palma de su mano, y que entiende que esa buena construcción ha sido esencial para cumplir 800 años.

La primera piedra se colocó el 30 de marzo de 1220, por orden del gobernador almohade de Sevilla, Abù l-Ulà, que se la entregó a la ciudad completamente terminada el 24 de febrero de 1221, cerrando las obras pero abriendo la leyenda en torno a este baluarte, otrora defensivo y hoy cultural y turístico.

NOMBRE DE LEYENDA
Virginia es Licenciada en Historia y Graduada en Historia del Arte, y fundadora de la empresa Paseos por Sevilla, dedicada a difundir la historia y el patrimonio de la ciudad. Lo primero que admite es que, efectivamente, la leyenda ha perseguido siempre a esta torre, de la que se dijo que debía su nombre a las ingentes cantidades de metal dorado que guardaba en su interior o al oro que recubría su fachada.

“A todos nos gusta pensar que era un almacén de oro, que de ahí venía su nombre y su leyenda, pero en 2005 la restauración que dirigió Fernando Amores descubrió el material con paja prensada y mortero especial que la recubría, que con el resplandor de la caída del sol provocaba un color dorado que le dio nombre a lo largo de los siglos”, explica.

BIEN CULTURAL
En ese año se llevó a cabo la que hasta hoy es su última restauración, “aunque no estaba en mal estado”, a diferencia de cómo se encontraba en el siglo XIX, cuando “no tenía uso alguno y estaba en ruinas, de modo que se optó por derribarla, pero los sevillanos de la época se negaron, y las autoridades tuvieron que cambiar de idea”, hasta que en 1900 se hizo un importante trabajo en toda la torre y en 1931 se declaró Bien de Interés Cultural.

Otro paso que la historiadora recuerda como básico para mantenerla en buen estado se dio el 21 de marzo de 1936, cuando una orden del Ministerio de Marina, a propuesta del Patronato del Museo Naval, hizo que se instalase el museo que ocupa las plantas baja y primera de la torre.
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