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VISITAR ESTADOS UNIDOS DE TODOS MODOS, JUAN TE LLAMAS
12/07/20 | 10:28 | Por: Pedro Olvera Vázquez
Las visitas oficiales EEUU-México obligan a revisar (“es brega de eternidad” habría dicho Gómez Morín). He escuchado a lo largo de muchos años una polémica recurrente ¿Con quién le va mejor a México, republicanos o demócratas?
Parece que la respuesta puede ser: de todos modos, Juan te llamas. Y es que en efecto hemos esperado siempre mucho de los resultados de las elecciones de Estados Unidos, suponiendo que nos irá muy bien si queda un color u otro.

Así, apostamos con Kennedy al comenzar los sesentas; Soledad Loaeza relata que los anticomunistas más reticentes ponían en duda la sinceridad del compromiso ideológico de Adolfo López Mateos en el mundo occidental, pero la visita del presidente norteamericano, John F. Kennedy, logró lo que no habían podido hacer innumerables declaraciones oficiales y cambios concretos de política. Este acontecimiento acelero la desarticulación del frente de oposiciones que se había creado en torno a la lucha anticomunista. “Cuando en el mes de mayo se anunció la visita, la CONCANACO, que había mantenido las posiciones más intransigentes frente al juego del consenso lopezmateista, declaró: En términos diplomáticos esta visita significa que han sido superadas las divergencias de opinión que se han manifestado en el seno de la OEA… este es tal vez el factor más importante que puede contribuir a restaurar la confianza de los inversionistas extranjeros y a recuperar las inversiones que se contrajeron el año pasado (“Renace la confianza con el viaje de J.F.K.”, Excélsior, 21 de mayo de 1962, p. 1-A). La trágica muerte de Kennedy no permitió ya evaluar ningún resultado de la relación. Los gobiernos de Nixon y Jimmy Carter, al igual que otras administraciones republicanas y demócratas se concentraron en las relaciones con China y con los conflictos en el medio Oriente, sin pensar en México como una prioridad y atendiendo la relación sólo en lo elemental. Los triunfos electorales del republicano George W. Bush y del panista Vicente Fox en el año 2000 hicieron prever una nueva etapa de la relación entre Estados Unidos y México en el siglo XXI. Las afinidades ideológicas y personales entre Bush y Fox imprimirían, además, un sello de cordialidad a la relación.

En 2009, la llegada de Barack Obama a la presidencia trajo amplias expectativas de cambio de la política exterior de Estados Unidos hacia México. Después de una relación con altibajos entre el republicano George W. Bush y los presidentes mexicanos Vicente Fox y Felipe Calderón, el arribo de un demócrata a la Casa Blanca implicaba, para algunos analistas, cambios positivos para la relación bilateral. Desde su campaña, Obama había prometido que buscaría modificar la política exterior de Estados Unidos en lo general. El propósito principal era pasar de una política unilateral basada en el uso de la fuerza para imponer la hegemonía estadounidense a una de carácter multilateral que buscara, en primera instancia, la negociación y la cooperación internacional.

Según el académico del CIDE Rafael Velázquez Flores, México no es una de las prioridades de Estados Unidos en el diseño de su política exterior. Hay otros países y regiones más importantes, como Inglaterra, Francia, Alemania, Rusia, Japón, China, Canadá, Israel y Medio Oriente, en general. Incluso, de América Latina, Brasil capta más la atención de Estados Unidos. Lo que sí resulta importante para Washington es el conjunto de temas incluidos en la agenda bilateral con México: narcotráfico, migración y comercio, principalmente. Pero como estos temas se abordan en Washington desde una perspectiva interna —especialmente el migratorio—, entonces el vecino del sur no es tan relevante para la solución de éstos.. Entonces, un primer hallazgo es que México resulta importante para la política interna de Estados Unidos, mas no una prioridad para la política exterior, ya que los temas primordiales o relevantes de la agenda bilateral se examinan desde una perspectiva interméstica (internacional y doméstica). Por ello la visita de AMLO, sin tanta parafernalia ni pretensiones es más que agradecible. De todos modos, Juan te llamas.
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