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Sección: Vida
Contra el COVID-19: nuestro sistema inmune
10/05/20 | 11:29 | Por: Redacción
Conocer los mecanismos implicados puede ser crucial para entender la enfermedad y hacerle frente con contundencia.
El enfrentamiento entre el ser humano y el virus comienza cuando este entra en nuestras células. Para ello, es necesario que la proteína S del virus se una a su receptor en la superficie de la célula, provocando la fusión del virus con la membrana celular.

A partir de este momento, el virus toma el control del sistema operativo de la célula, produciendo copias del genoma viral. Estas copias son ensambladas en "paquetitos" formando nuevas partículas virales, que enseguida son liberadas al exterior de la célula y comienzan a infectar las células vecinas.

La capacidad de replicación del virus es tan alta que cada célula infectada puede producir decenas de miles de nuevas partículas virales.

SISTEMA INMUNE INNATO, ANTIVIRUS BÁSICO
El ataque de este hacker es combatido por nuestro sistema inmune. Su funcionamiento se puede comparar con el de un software complejo formado por células y moléculas. Se clasifica en dos tipos: sistema inmune innato y adaptativo.

El primero es el encargado de frenar el ataque del virus de forma inespecífica. Es decir, detecta los microorganismos sospechosos y los mantiene a raya hasta que llega el "informático experto", esto es, el sistema inmune adaptativo.

Pero, ¿cómo los mantiene a raya? Los virus son patógenos intracelulares, lo que significa que se reproducen y ocultan dentro de nuestras Expréscélulas. Esto dificulta su detección por el sistema inmune. Cuando el virus nos infecta, se producen unas moléculas denominadas interferones, que desencadenan la activación de unas células llamadas Natural Killer (NK). Estas "asesinas" matan a las células infectadas, interrumpiendo la replicación vírica. A continuación entran en juego otras células del sistema inmune innato, los macrófagos y las células dendríticas, que "se comen" los restos de células infectadas y virus. Con los fragmentos del virus expuestos en su superficie, viajan al bazo y a los ganglios linfáticos, donde se los "enseñan" a los linfocitos. El resultado es la activación de aquellos linfocitos que sean específicos para el virus.

SISTEMA INMUNE ADAPTATIVO: LOS INFORMÁTICOS EXPERTOS
Existen dos tipos de linfocitos, T y B. Los T pueden ser de dos tipos: los CD8 o citotóxicos –que reconocen a las células infectadas por el virus y acaban con ellas– y los T CD4 o helper –que coordinan la respuesta inmune–. Estos últimos secretan sustancias que activan aún más a macrófagos, células NK y linfocitos T citotóxicos, también activan directamente a los linfocitos B, los encargados de producir los anticuerpos que se unen a proteínas del virus y los neutralizan.

La ventaja del sistema inmune adaptativo es que guarda memoria de los patógenos, mantiene a los expertos informáticos de guardia para que, en la próxima infección, la respuesta sea más rápida y eficaz. De esta forma, impiden que la enfermedad se desarrolle una segunda vez. O, en caso de que sea inevitable, ayudan a que sea más leve.
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